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DISC y niñ@s – Niñ@ S

Estamos en semana 3 con el serie sobre DISC y niños.
Seguimos mirando como nuestro estilo DISC tiene una parte innata. Por eso hemos visto que, aparte de ser una herramienta útil para todo lo que tiene que ver con gestión de personas en el mundo empresarial,  DISC nos puede ayudar también en el ámbito de educación y en la familia, y te puede ayudar con tus hijos o alumnos.

Otra vez voy a usar «niño» cuando obviamente me refiero a niños y niñas.

Si quieres leer sobre el niñ@ D y niñ@ I lo puedes hacer aquí:

Niñ@ D

Niñ@ I

Hoy vamos a ver el niño S – El niño sensato, seguro y estable

El niño S es un niño estable y bondadoso, paciente y amable. Es respetuoso, es un buen oyente y le gusta agradar a los demás. No le gusta tomar el mando y tampoco le gusta ser el centro de la atención. El niño S pertenece al grupo más grande de la población.

Este niño está enfocado en personas, y no tiene prisa. Es un cuidador natural, tiene mucha empatía y siempre intentará ayudar a los demás. Al niño S no le gustan los cambios bruscos y no le gustan los conflictos, y hará todo lo posible para calmar las aguas si hay desacuerdos. El niño S es leal y estable, y prefiere tener rutinas ya que esto le da seguridad.

El niño S es el opuesto completamente del niño D, y muchas veces vas a encontrar que el mejor amigo de tu niño S es un niño D. Como a tu hijo no le gusta tomar decisiones y liderar, le resulta fácil juntarse con un niño que disfruta con estas cosas.

Una característica del niño S sería: “Vamos a hacerlo juntos” 

Mi hija mayor, Emma, tiene este estilo como el más alto y se mezcla con un estilo I. Ahora como adolescente, parece que su S ha bajado un poco y el I que tenía como secundario ha crecido. Todavía hace falta que yo le avise cuando hay cambios en los planes para que no se bloquee, pero no tanto como antes. Por ejemplo: Cuando era más pequeña y estaba de vacaciones del colegio, teníamos que contarle los planes del día siguiente antes de que se acostara. Si no, se podía despertar a las 23h o a cualquier hora, y no podía dormir. El hecho de estar fuera de la rutina del colegio y sus actividades normales le hacían sentirse insegura y necesitaba saber lo que iba a pasar el día siguiente.

Si tienes un niño S y tú mismo tienes uno de los estilos más rápidos, seguramente que te has tirado de los pelos esperando que esté listo. Este niño se mueve muy lento, y si le presionas parece ir más lento aún. Te daré algunas pautas que te serán de ayuda de que “hacer” y que “no hacer” cuando tienes un niño S.

Los diferentes estilos de adulto con el niño S

Niño S con adulto D

Tienes el estilo opuesto de este niño, y hay una posibilidad real de ser demasiado fuerte con él y hacerle daño. Cuidado con tus palabras y con tu forma de hablar, si lo haces de una forma demasiado abrupta y avasalladora le va a bloquear. Tu eres muy competitivo, pero este niño no, así que probablemente no entiende tus intentos de meterle en una competición. Tú te mueves rápido y tomas decisiones rápidas, y puede ser que su ritmo más lento te frustre. Al hacer cosas, su ritmo físico es más lento, y su miedo de perder la seguridad le hace tomar su tiempo en tomar decisiones. Cuidado con presionarle ya que esto le bloquea y no vas a tener una respuesta positiva. 

Recuerda darle instrucciones paso a paso cuando tiene una tarea que hacer, si las instrucciones son demasiado generales, no lo va a hacer.

La parte positiva – es que, a ti te gusta llevar el mando, y a este niño le gusta seguir así que no vais a tener las luchas por el poder que puedes tener con niños de otros estilos. Encuentra el equilibrio entre animarle hacia delante sin presionarle.

Niño S con adulto I

Compartes el enfoque en las personas con este niño, pero tú eres mucho más rápido. Este niño probablemente disfrutará con tu sentido de humor y se reirá de tus chistes. Recuerda que, aunque a ti te gusta ser espontáneo, este niño necesita conocer con antelación antes de hacer cambios en su rutina. Donde una sorpresa como: “Hoy vamos a visitar a la abuela” te emocionaría a ti, el niño S disfrutará mil veces más la visita con la abuela si le avisas un par de días antes. Tienes que bajar tu velocidad y compartir tus planes y cambios con él de antemano. A ti te gusta hablar, y al niño S le gusta escuchar – cuidado con pasar por encima de él. Anímale a que te cuente cosas. Si hay algo que no está bien, este niño prefiere quedarse callado más que quejarse. Cuidado con no bloquear al niño si, por ejemplo, estás muy emocionado y gesticulas mucho. Sin presionarle, anímale a ser un poco más aventurero

Niño S con adulto S

Tienes el mismo estilo que el niño, y esto puede ir bien y mal. Compartís la misma naturaleza suave y amable y podéis proveer el uno al otro un sentir de seguridad y confianza. Sin embargo, la comunicación puede ser un problema potencial ya que a los dos os gusta ver a la otra persona feliz y esto puede impedir que habléis de cosas más controvertidas o que los dos escondáis lo que realmente sentís. Como a ti no te gustan las confrontaciones tampoco, puede ser una tentación ceder al niño e ir de acuerdo con lo que debes hacer. De hecho, puedes ser un ejemplo para este niño en confrontar las cosas y mostrarle que es posible confrontar las cosas sin que hay enfado. Recuerda que a este niño le gusta tanto la seguridad como a ti, y cuando te pones firme con él, esto le da la seguridad que necesita. Puedes también explicar al niño como puede vencer la búsqueda constante de seguridad de una forma que otros estilos no pueden.

Niño S con adulto C

Compartes la velocidad con este niño, pero vuestro enfoque es completamente opuesto. Puede ser que tu naturaleza introvertida y no tan verbal no le dé al niño lo que necesita de ti. Este niño está enfocado en personas, en agradar, en ayudar y en cuidar a otros. Tu enfoque en la tarea y la tarea hecha con excelencia puede ser un poco frío para el niño y tienes que ser cuidadoso con no ser demasiado crítico, el niño S puede sentirse rechazado con tu critica ya que no tiene enfoque en la tarea. Si estás muy callado, el niño puede interpretar esto como rechazo y le puede provocar inseguridad al no entender lo que piensas. Hasta puede pensar que ha hecho algo mal y le estás castigando.

Recuerda que este niño funciona y se motiva por relaciones y por formar parte del grupo. Encuentra formas para involucrarle en lo que haces sin exigir demasiada excelencia. Este niño necesita mucho aprecio sincero, así que intenta darte cuenta de lo que hace bien y usa esto como una entrada para tener una relación más profunda con el niño. Puedes usar frases como “he visto como cuidas a tus amigos, que bien que estás ayudando a otro” o “Me he sentido muy orgulloso de ti cuando te vi ayudando a la vecina con sus bolsas de compra. Eres un ayudador muy generoso”

Aina Riegel

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