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DISC y niñ@s – Niñ@ D

Nuestro estilo DISC tiene una parte innata, algo que hace que podemos ver el estilo de comportamiento DISC muy temprano en un niño. Voy a usar «niño» pero obviamente me refiero a niños y niñas.

En el mundo empresarial, vemos que DISC actualmente se está aplicando desde en la selección de personal, para escoger a la persona correcta en un puesto adecuado, hasta en la resolución de conflictos y equipos, por lo útil que está siendo en todo lo que tiene que ver con gestión de personas. 

Como el estilo DISC se muestra muy temprano en un niño, vemos que de la misma manera DISC nos puede ayudar también en el ámbito de educación y en la familia.

Vamos a ver cómo te puede ayudar DISC con tus hijos o alumnos.

Hoy vamos a ver el niño D – El niño dominante, determinado y directo

El niño D es un niño que tiene mucha fuerza de voluntad, no tira la toalla fácilmente y le gusta tomar riesgos. Quiere ser el líder y es muy competitivo, no le gusta perder.

Este niño es activo y enfocado en la tarea, en lo que tiene que hacer. Trabaja duro para llegar a la meta y una vez terminado es impaciente y quiere la próxima meta. Es rápido, y en el colegio muchas veces puede tener el sello de ser “difícil”: Como le gusta llegar a metas, cuando hay que hacer una tarea en clase, termina primero. Entonces, se aburre y empieza a molestar a los demás. 

Una característica para este niño sería “Yo puedo hacerlo sólo”.

Mi hija pequeña, Alexandra, tiene este estilo como el más alto, y lo vimos tan sólo con 1 año. Ella tiene la mezcla D con I, así que también vemos mucho I en ella, aunque el que predomina más es el D.

Aprendí muy rápido que darle diferentes posibilidades a elegir nos facilitaba gestionar la situación. Por ejemplo: Hay que cepillarse los dientes. ¿Quieres que lo haga mami o papi? Lo de cepillar los dientes no era negociable – sin embargo, ella sentía que tenía algo de control en poder elegir quien lo hacía.  De igual manera con la ropa. En vez de decir “Ponte este vestido” le daba dos opciones para elegir. 

Es difícil no ver la fuerza de voluntad del niño D desde muy pequeño, y si tienes un hijo con este estilo – probablemente has pensado en tirar la toalla o has tirado la toalla varias veces cuando discutes con él. A continuación, vas a descubrir herramientas que te ayudarán a relacionarte con tu hijo en estas situaciones.

Los diferentes estilos de adultos con el niño D

Niño D con adulto D

Tienes el mismo estilo que el niño, y en un principio le puedes entender de una forma que los otros estilos no pueden. Tenéis el mismo enfoque en la tarea, la misma velocidad y el mismo miedo básico. Sin embargo: Los dos usáis la fuerza de voluntad para controlar, y es imprescindible que esté claro que tú eres el que manda en la situación y el adulto. Siempre que puedas, explícale tus decisiones. Hay que ser consciente de que los dos sois determinados por lo que vais a tener “batallas” cuando queráis imponer ambos vuestra voluntad. Cuida no imponerte demasiado, ya que has tenido más años para desarrollar tu D. Cuando sea posible, dale la oportunidad de elegir dentro de los límites que has puesto. 

Como los dos tenéis el enfado como reacción cuando las cosas vayan en contra, es importante que le pongas un ejemplo de cómo controlar sus emociones. 

Niño D con adulto I

Tienes la misma velocidad que el niño D, pero vuestro enfoque es completamente diferente. Cuando a ti te importa gustarle a la gente, al niño no le importa nada – su enfoque está en la tarea.

¿Recuerdas el miedo básico del I? Correcto: ¡Perdida de estima social y el rechazo!

Aquí es donde tienes que tener cuidado. Tu quieres gustarle al niño, y ¡el peligro es que cedes para que no se enfade contigo! 

El estilo I es el que yo tengo más alto, y hablo desde la experiencia: He cedido a cosas de mis hijas por no querer ser rechazada por ellas. A veces pasa lo de “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Fíjate lo fuerte que es el miedo básico: – Después de haber enseñado DISC durante años, y conociendo muy bien cual es mi miedo básico – todavía he caído en ello – ¡he cedido al control de un niño para que no se enfade conmigo! 

El niño D usa la fuerza de voluntad para controlar, así que con un niño D tienes que ser tú quien tiene el mando y tienes que ser consistente. Un “no” tiene que ser “no” aunque el niño insista – y va a insistir. Te va a desafiar y te va a hacer sentir como la peor persona del mundo – y vas a querer ceder para gustarle. Intenta ignorar este sentimiento y ver que lo estás haciendo por el bien del niño. 

Tienes que intentar conectar con el niño D en su “lenguaje” – la tarea. Ser directo e ir al grano, no usar indirectos y artilugios. De hecho, a un niño D los chistes y humor de un adulto I no le hacen gracia. Unos amigos tienen su hija D que ahora es adolescente. Un día cuando tenía unos 5 o 6 años, su padre, que es un estilo I alto, estaba haciendo algunas bromas para hacerle reír. La niña le miró y negando un poco con la cabeza le dijo “te quiero, papi, pero no eres nada gracioso”

Un niño D quiere ir al grano, y mira tus chistes y diversión como pérdida de tiempo y le aburre. Deja al niño hacer sugerencias y tomar decisiones dentro de los límites que pones – pero ¡pon límites y conviértete en una roca con tus limites: ¡Inamovible! 

Niño D con adulto S

Tienes el estilo opuesto del niño D, y te va a costar tratar con él – tiene que ser un trato consciente. El niño es rápido y enfocado en las tareas, tú eres más lento y tienes tu enfoque en las personas. Sin embargo, provees un ambiente de estabilidad y seguridad para él. 

Este niño te confronta de manera directa, y como los conflictos no te gustan mucho, vas a querer ceder al niño D. 

Recuerda lo que hemos hablado sobre ayudar al niño. Permitirle tomar el control, no le va a servir. En la vida hay que saber que hay reglas y normas que seguir, y el niño D tiene que aprender esto desde pequeño. 

Con su enfoque en tarea, su deseo inconsciente para controlar y su presión para llegar a la meta, el niño D te puede intimidar. No te pongas a la defensiva, pero relájate e intenta buscar soluciones con el niño.

Tienes que tomar el liderazgo y ser el jefe, pero muchas veces funciona mejor ambos, para ti y para él, tener un diálogo y encontrar acuerdos. Recuerda lo que hablábamos de elecciones: Hay un marco que no es negociable, pero dentro del marco hay opciones.

Cuando estás hablando con el niño D, intenta incrementar la velocidad, recuerda que él es todo lo que no eres. Usar frases que te motivan a ti, sólo irritarán a este niño

Sin embargo, enseñarle el cuidado y la empatía que tú tienes por la gente, le servirá más adelante en la vida. Tienes la posibilidad de ayudarle a ser más amable – no tan brusco con la gente.

Niño D con adulto C

Tienes el mismo enfoque que el niño D, pero eres mucho más lento y cuidadoso. Los dos estáis enfocados en la tarea, pero mientras tú quieres tener todo correcto y bien estudiado, el niño D sólo quiere llegar a la meta lo más rápido posible. 

Como tú tienes una tendencia de ver las cosas de una forma más negativa, buscando los errores para arreglarlos, ten cuidado con ser demasiado crítico con el niño. Si criticas lo que hace o la forma en que hace las cosas, puedes desencadenar su miedo básico – sentirá que pierde el control de la situación y se enfada.

Hemos dicho que el adulto tiene que ser el jefe y no te resultará muy difícil ya que tú también tienes un enfoque de tarea y no te importa si el niño se enfada contigo. Donde tienes que tener cuidado, es en no ponerte demasiado rígido con él y así apagar su iniciativa. 

Intenta actuar más rápido cuando tratas con el niño, recuerda que tu ritmo natural es mucho más lento que el suyo. Aunque le puedes ayudar a bajar la velocidad y pensar antes de actuar de manera impulsiva. 

Aina Riegel

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