Como líder estamos en una posición donde tenemos que tratar con gente con diferentes estilos todos los días y como empleado tenemos lideres diferentes con quién tenemos que tratar.
Tratando a la gente de la forma correcta no solamente hace un entorno de trabajo más positivo y abierto, puede directamente influenciar tu resultado.
Entender y tratar correctamente con tu líder puede ser la diferencia entre una relación profesional con éxito o una relación que fracasa y deja frustrados a los dos.
Los estudios muestran que la gente que está tratada de forma correcta, que se siente aceptada y se siente importante, es la gente que rinde mejor en el trabajo y como consecuencia la compañía gana más.
Vemos el líder I – Influyente
- ¿Cómo es?
- ¿Cómo puedes tu tratar con tu líder I?
- Como líder I ¿Cómo puedes tratar con otros estilos?
Empleado con líder I:
Este líder está el más enfocado en los personas. Es muy rápido y es experto en conectar con personas. Con su enfoque en personas y en disfruta, es un jefe divertido y amable. Su falta de enfoque en tareas hace que a veces cosas se olvidan o caen entre las grietas. Puede ser promesas e ideas que nunca se materializan por falta de seguimiento.
Este puede irritar y frustrar a los estilos D y C que están más enfocados en tareas. Al D le irrita que ideas y promesas no se cumplen y el C se frustra por falta de orden y detalles
Este líder es positivo y siempre hace un entorno positivo, tiende a evitar los ambientes negativos y quiere gustarte.
Recuerda que este líder necesita 10 minutos con charla. Su miedo más grande es sentirse rechazado y si vas al grano sin tomar el tiempo social, probablemente no tendrás una reacción positiva. Empieza la reunión con un café y un “como ha sido tu fin de semana”.
Cuando hablas con este líder, no le des demasiados detalles. Quiere la imagen grande, y deja los detalles a otros. Reconocimiento es una clave para este líder como esto le hace sentirse aceptado y gustado.
Cuando estás con este líder, aumenta la velocidad y evite repeticiones.
Recuerda que puede ser un poco superficial y no te hieres cuando no te sigue en las conversaciones profundas. También recuerda que los detalles le aburren – no es que no aprecia tu trabajo detallado, sólo no quiero repasarlo contigo – confía en ti.
Líder I con empleados:
Líder I con empleado D
Tenéis la misma velocidad, pero el enfoque es completamente diferente. Cuando hablas con tu empleado D, recuerda que las charlas que tanto te gustan a ti, a este empleado le irrita. Tiene un acercamiento mucho más directo y al grano y no le gusta cuando andas por las ramas y hablas de cosas que no tiene que ver con la tarea.
Cuando hablas con este empleado, elimina charlas y ve directamente al punto. Dale instrucciones como te gustan a ti: Sin demasiado detalles. Le gustan los desafíos y retos, así que dale las tareas de una forma que puede desarrollarlo como quiera.
Recuerda que su miedo más grande es perdida de control, así que toma este en cuenta cuando habláis. Cuidado con frases como “Tienes que”
Líder I con empleado I
Tenéis la misma velocidad y el mismo enfoque. Una conversación con este empleado puede muy rápido salir del asunto actual. A los dos os gusta charlar y disfrutar con otras personas, y una reunión puede convertirse en una fiesta.
Disfruta con este empleado, pero recuerda que eres el líder y te toca a ti hacer la reunión un poco más eficaz.
Puedes tratar con este empleado como te gustaría a ti ser tratado y vais bien. Lo único que tienes que acordarte es mantener las conversaciones un poco en el asunto actual.
Líder I con empleado S
Este empleado tiene el mismo enfoque como tú en personas, pero es mucho más lento que tú. Necesita tiempo para sentirse seguro y tiene que tener tiempo para pensar – especialmente si hablamos de cambios. Si estás demasiado emocionado, hablando fuerte, rápido y con muchos gestos, puede “bloquearse” Puede estar delante de ti, mirándote y parece que te escucha, sin embargo, no escucha nada.
Toma nota que cualquier cosa que digas a un S “bloqueado” – no lo escucha y si era una corrección – no lo va a implementar.
Al hablar con un empleado S: Baja la velocidad, baja el tono de voz, usa frases como “qué te parece” – no le empujes.
Aunque tienes prisa, intenta tomar un poco de tiempo para que el empleado S se siente seguro contigo y en lo que es su tarea.
Líder I con empleado C
Este empleado es tu opuesto. A ti no importan los detalles, pero a este empleado si. Tiene un miedo grande de equivocarse, y si le des instrucciones demasiado difusas y vagas, a este empleado le cuesta seguir adelante. Necesita preferiblemente instrucciones paso a paso y tienes que abrir la conversación para preguntas.
Al hablar con el empleado C: Baja la velocidad y prepárate con información – vas a tener preguntas. No descartes sus preguntas, no pregunta para irritarte – realmente necesita la información para poder avanzar. Este empleado tiene un miedo interno de equivocarse.
Usa frases como ¿tienes alguna pregunta? ¿puedo clarificar algo? Para que el empleado se siente cómodo clarificando sus dudas.
Aina Riegel